Violencia Emocional o Física
"La violencia emocional puede ser invisible pero dañina. Aprende a identificar sus señales y cómo abordarla desde una perspectiva holística."
La violencia emocional es una forma de abuso silenciosa pero profundamente dañina. A diferencia de la violencia física, sus heridas no se ven a simple vista, pero pueden afectar profundamente la autoestima, el bienestar y la capacidad de relacionarte contigo misma y con los demás.
Desde una perspectiva holística, la violencia emocional no solo tiene un impacto psicológico, sino también energético y espiritual. Aprender a identificarla es el primer paso para proteger tu bienestar y empezar un proceso de sanación integral.
La violencia emocional incluye comportamientos y palabras diseñadas para manipular, controlar, humillar o invalidar a una persona. Puede ocurrir en cualquier relación: de pareja, familiar, laboral o incluso de amistad.
Ejemplos de violencia emocional
Insultos, críticas constantes o desprecios.
Manipulación para hacerte sentir culpable o insegura.
Minimizar tus emociones o logros.
Aislamiento de tus amigos o seres queridos.
Amenazas sutiles o explícitas que generan miedo o dependencia.
A menudo, la violencia emocional pasa desapercibida porque puede estar disfrazada de "preocupación" o "crítica constructiva".
1. En la mente
Baja autoestima y autovaloración.
Ansiedad constante o sensación de caminar “sobre cáscaras de huevo”.
Dificultad para tomar decisiones o confiar en tus propias opiniones.
2. En el cuerpo
Problemas de sueño, dolores de cabeza o tensión muscular.
Fatiga crónica debido al estrés emocional.
3. En la energía
Bloqueos en el chakra del plexo solar (autoestima y confianza) y el chakra del corazón (amor propio y conexión).
Sensación de estar drenada o atrapada en una energía negativa.
Reconocer la violencia emocional puede ser difícil porque a menudo se normaliza en ciertos entornos. Estas son algunas señales clave:
1. Relaciones desequilibradas
Sientes que siempre estás dando más de lo que recibes.
La otra persona utiliza el silencio, la culpa o las amenazas para controlarte.
2. Falta de validación emocional
Minimiza tus emociones o te hace sentir que “exageras” cuando expresas cómo te sientes.
3. Sentimientos de inseguridad
Te cuestionas constantemente si estás haciendo algo mal, incluso cuando no hay razón para ello.
4. Dependencia emocional
Sientes que no puedes tomar decisiones sin la aprobación de la otra persona.
5. Miedo a expresarte
Evitas compartir tus pensamientos o emociones por temor a la reacción de la otra persona.
La terapia holística ofrece herramientas para sanar las heridas emocionales y energéticas que deja la violencia emocional, ayudándote a recuperar tu equilibrio y bienestar.
1. Reconoce la situación
El primer paso es aceptar que estás experimentando violencia emocional. No minimices lo que sientes ni justifiques las acciones de la otra persona.
2. Trabaja en tu energía
Técnicas como el reiki o la limpieza energética pueden ayudarte a liberar la energía negativa acumulada y a restaurar tu fuerza interior.
Visualización: Imagina un escudo protector de luz dorada a tu alrededor, que te protege de energías dañinas.
3. Reconstruye tu autoestima
Practica afirmaciones diarias como: “Merezco respeto y amor incondicional”.
Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir fuerte y valiosa.
4. Busca apoyo
Hablar con un terapeuta holístico o con alguien de confianza puede ayudarte a procesar tus emociones y crear un plan para protegerte.
5. Aprende a poner límites
Poner límites saludables es esencial para protegerte de la violencia emocional. La terapia holística puede ayudarte a encontrar la seguridad y confianza necesarias para hacerlo.
1. Meditación para el corazón
Dedica 10 minutos al día para visualizar una luz verde en tu pecho, liberando cualquier bloqueo emocional.
2. Escritura consciente
Lleva un diario donde puedas expresar tus emociones y reflexionar sobre tus experiencias.
3. Afirmaciones positivas
Repite frases como: “Merezco respeto y amor, y estoy segura de mí misma.”
4. Limpieza energética
Usa cuarzos como el cuarzo rosa (amor propio) o la amatista (protección) para liberar y equilibrar tu energía.